12/10/2026
✅¿Sabes por qué desarrollar becerros en potrero suele ser a veces complicado?✅
Uno de los errores más comunes que cometemos como productores o asesores es pensar que, con un buen concentrado, vamos a obtener buenos resultados en el desarrollo de becerros en pastoreo. Sin embargo, hay muchos factores que debemos considerar, y uno de los más importantes es la calidad del forraje.
Podemos tener un buen concentrado y aun así no obtener las ganancias de peso esperadas. ¿Por qué? Porque, si no conocemos la calidad nutricional de nuestros pastos mediante un análisis bromatológico, resulta más complicado formular un suplemento que aporte los nutrientes que realmente le hacen falta al animal.
Por ejemplo, durante la sequía, los pastos suelen madurar, perder digestibilidad y presentar deficiencias de proteína. Esto dificulta la actividad de los microorganismos del rumen, que necesitan nutrientes, especialmente nitrógeno, para degradar adecuadamente la fibra del forraje.
Por otro lado, en el trópico, durante la temporada de lluvias, podemos ver potreros completamente verdes y pensar que tenemos pasto de excelente calidad. Pero el color verde no garantiza que el forraje sea nutritivo. Cuando dejamos descansar el pasto durante 60 o 90 días, dependiendo de la especie y las condiciones de crecimiento, podemos terminar con un forraje maduro, más fibroso y menos digestible.
En cambio, los pastos muy tiernos, con descansos de apenas 10 a 15 días, pueden tener buena digestibilidad y proteína, pero también presentar un exceso de humedad y poca fibra efectiva. En animales con el rumen desarrollado, esto puede favorecer la aparición de heces demasiado blandas, dependiendo de la dieta y del consumo. Para becerros pequeños al pie de la madre, estos forrajes tiernos pueden ser una excelente fuente de nutrientes.
Por eso, en pastos tropicales como el Mombasa, un descanso aproximado de 20 a 35 días puede ofrecer un buen equilibrio entre calidad nutricional y estructura del forraje, siempre que las condiciones de crecimiento sean favorables. No obstante, los días de descanso por sí solos no garantizan la calidad: también debemos considerar la altura, la madurez y las características de cada potrero.
Ahora bien, ¿cómo elegimos el concentrado adecuado?
Si tenemos un forraje de buena calidad, con suficiente proteína y una estructura que favorezca la rumia, podemos utilizar un suplemento principalmente energético, con mayor proporción de granos y una menor inclusión de proteína, siempre que los requerimientos del animal estén cubiertos.
Cuando el forraje es deficiente en proteína, podemos recurrir a suplementos proteicos que aporten nitrógeno degradable en el rumen, mediante ingredientes como la pasta de soya o, cuando la formulación y el manejo lo permitan, la urea. Esto ayuda a mejorar la actividad de los microorganismos ruminales, siempre que también exista suficiente energía fermentable.
¿Y qué pasa cuando el forraje es deficiente tanto en proteína como en energía? En ese caso, necesitamos un suplemento proteico-energético que aporte ambos nutrientes en las proporciones adecuadas para cubrir las deficiencias de la dieta.
Otro punto fundamental es el consumo de concentrado. Me ha tocado visitar ranchos donde se proporcionan cantidades de 3 a 5 kilogramos por becerro sin considerar cuánto forraje están consumiendo ni cuáles son sus requerimientos. Esto puede provocar un efecto de sustitución: el animal reduce su consumo de pasto porque una parte de sus necesidades nutricionales ya está siendo cubierta por el concentrado.
Por eso, no se trata de dar más alimento para obtener mejores ganancias. Se trata de formular y establecer una cantidad de suplemento adecuada, considerando el peso del animal, la calidad del forraje, el consumo esperado y la ganancia diaria que buscamos.
Y todavía hay más factores. El tipo de suelo influye directamente en el crecimiento y la recuperación de los pastos. Incluso dentro de un mismo potrero podemos encontrar áreas donde el forraje se recupera rápidamente y otras donde tarda mucho más, debido a diferencias en fertilidad, humedad, drenaje y otras condiciones del terreno.
Por eso, desarrollar becerros en potrero no es tan sencillo como algunos lo hacen parecer. Si un asesor te dice que es lo más fácil del mundo, ten cuidado: puede estar vendiéndote humo. Para obtener buenos resultados debemos evaluar muchos factores que cambian constantemente y que no siempre podemos controlar.
En el corral tenemos mayor control sobre la dieta, los ingredientes y las cantidades ofrecidas. Podemos formular una ración, estimar el consumo y la ganancia de peso y hacer ajustes conforme observamos los resultados. En pastoreo, en cambio, dependemos de la disponibilidad y calidad del forraje, las condiciones climáticas, el suelo, el manejo de la rotación y la respuesta de los animales.
Desarrollar becerros en potrero requiere mucho más que preparar un buen concentrado. Necesitamos entender qué está consumiendo realmente el animal, qué nutrientes le aporta el forraje y cuáles debemos complementar mediante la suplementación. Solo así podremos tomar mejores decisiones y acercarnos a las ganancias de peso que buscamos.
Hay muchos otros factores que podríamos analizar, pero eso lo dejamos para otra ocasión. Espero que esta información les ayude a comprender por qué el desarrollo de becerros en pastoreo requiere conocimiento, observación y una buena estrategia nutricional.