19/07/2026
✅¿Qué hacer si te toca una vaca arisca, mañosa o muy nerviosa al iniciar una engorda?✅
Cuando compramos vacas flacas, la realidad es que casi nunca sabemos el verdadero motivo por el que las están vendiendo. Puede ser porque el animal está enfermo, porque el productor necesita dinero, porque ya no tiene forraje suficiente en sus potreros y necesita vender una vaca para alimentar al resto del hato, o simplemente porque esa vaca ya les causa problemas en el rancho por ser muy arisca, mañosa o brava.
Incluso es común que al momento de la compra te digan: “Esa vaca solo está nerviosa porque está encerrada en el corral, pero en el potrero es muy mansa.” Y la verdad es que eso sí puede pasar. Hay animales que al salir de su ambiente y entrar a un corral desconocido se estresan demasiado y cambian completamente su comportamiento.
También hay otro detalle que muchos pasan por alto. Hay vacas que durante toda su vida han vivido en potrero y nunca han comido en un comedero. En muchos ranchos los minerales se ofrecen directamente sobre piedras, troncos o en saladeros improvisados, y el forraje siempre lo consumen pastoreando. Para esos animales, llegar a un corral y encontrarse con un comedero lleno de alimento es algo totalmente nuevo.
Ese tipo de ganado suele ser el que más trabajo da al inicio de la engorda.
Es muy común que durante las primeras horas, e incluso durante los primeros tres o cuatro días, la vaca ni siquiera se acerque al comedero. Muchas personas piensan que eso sucede porque la dieta no le gustó. Sin embargo, en este tipo de animales normalmente no es así. Incluso puedes ofrecer una dieta muy palatable y bien elaborada, y aun así una vaca arisca, mañosa o demasiado nerviosa puede no querer probarla. El problema no suele ser el alimento, sino el estrés y el comportamiento del animal. Al estar fuera de su ambiente y encerrada en un corral desconocido, permanece alerta y desconfía de todo lo que la rodea, incluyendo el comedero.
Un consejo que da muy buenos resultados es meter junto con ella una vaca mansa que ya esté adaptada al corral y que conozca el concentrado o la dieta que se está ofreciendo. Los bovinos aprenden mucho por imitación. Al ver que otro animal se acerca al comedero y come con normalidad, la vaca nerviosa poco a poco gana confianza y termina haciendo lo mismo.
Otro consejo que parece muy simple, pero funciona bastante bien, es no quedarse observando a la vaca.
Muchos sirven el alimento y se quedan parados esperando a que el animal se acerque al comedero. Con las vacas nerviosas eso casi nunca funciona. Al sentirse observadas, permanecen alerta y prefieren no acercarse.
Lo mejor es servir el alimento y retirarse. Déjala tranquila. Si quieres revisar si ya comió, hazlo más tarde o incluso al día siguiente observando el comedero, no al animal. Si necesitas vigilarla, hazlo desde una distancia donde ella no note tu presencia. Mientras menos presión sienta, más rápido se animará a comer.
Tampoco es recomendable estar empujándola hacia el comedero, intentar obligarla a comer o amarrarla cerca del alimento. Todo eso solo aumenta el estrés y retrasa todavía más la adaptación.
Ahora bien, si después de cuatro a siete días la vaca sigue consumiendo muy poco o prácticamente no quiere comer, entonces hay que cambiar la estrategia.
Si cuentas con potreros, muchas veces es mejor sacar esa vaca del corral y mantenerla con otras vacas mansas en pastoreo. Ahí puede consumir el forraje al que ya está acostumbrada y, además, ofrecerle diariamente una pequeña cantidad de concentrado y sus minerales en un saladero.
De esta manera el animal no deja de comer, pierde menos condición corporal y comienza a familiarizarse poco a poco con el concentrado, sin el estrés que representa estar completamente encerrado.
Ya cuando la vaca acepta el alimento con confianza, será mucho más fácil volver a introducirla al corral de engorda.
Son detalles que parecen pequeños, pero hacen una gran diferencia. Quienes llevan tiempo engordando vacas flacas seguramente saben exactamente de lo que estoy hablando. Muchas veces el problema no es la dieta, sino el comportamiento y el manejo que se le da al animal durante los primeros días. Una buena adaptación puede ahorrarte pérdidas de peso, retrasos en la engorda y muchos dolores de cabeza.