21/10/2026
Doña Victoria Morales: por siempre y para siempre.
Abuelita, fuiste una pieza clave para que hoy estemos donde estamos. Lo reconozcan o no, aparezcas o no en un museo, tu lugar en la historia del alfeñique no depende de una placa. Está en lo que cuidaste, en lo que defendiste y en las generaciones que seguimos viviendo de este legado.
Hay publicaciones que hablan de ti, como las de la maestra Teresa Pomar, quien además fue tu amiga. No fuiste artesana, pero durante 42 años cuidaste esta Feria y este legado, con una entrega que incluso muchos de quienes sí somos artesanos tendríamos que aprender a honrar.
Los Portales de Toluca no olvidarán tus pasos. Tus compañeros de lucha, muchos de ellos hoy contigo en el cielo, sabían cuánto costó permanecer ahí; cuántas veces tuviste que ir a Palacio, insistir y hacerte escuchar para defender el espacio de los artesanos y evitar que nos sacaran del Portal.
Recuerdo cómo cuidabas que lo que se vendiera correspondiera a la tradición de Día de Mu***os. Eras una mujer de lucha, enamorada de sus raíces y de su tierra; una excelente cocinera y una mujer de carácter, de esas que no se dejaban pisotear.
Algunos todavía te recuerdan con cariño y respeto. Nosotros jamás te olvidaremos. También hubo quienes se animaron a hablar de ti cuando ya no podías defenderte. Pero ninguna palabra puede borrar los años de trabajo ni las luchas que compartiste con tantos compañeros. Tu paso por esta tierra estuvo profundamente ligado a cuidar y defender el alfeñique, le guste a quien le guste y le pese a quien le pese.
Hoy nuestra Feria tiene una enorme presencia y despierta intereses variados. Se habla de su crecimiento, pero mi memoria y la de muchos compañeros recuerdan que, desde hace décadas, ya era uno de los acontecimientos más grandes e importantes de Toluca. Recibía visitantes locales, nacionales e internacionales; personalidades del medio artístico, embajadores y hasta presidentes de la República. Hay fotografías y recuerdos que dan testimonio de ello.
También están los concursos municipales de alfeñique, en los que participaban tantos artesanos. Y aunque todavía no existía un museo dedicado a esta tradición, los museos vivos estaban en los talleres, en las manos de quienes creaban, enseñaban y transmitían sus conocimientos. Tú los visitabas con frecuencia y llevabas medios de comunicación, políticos e investigadores para que conocieran ese trabajo.
No olvido cómo cuidabas el espacio de la Feria para los artesanos. Ni las historias que he conversado con compañeros sobre aquellos años en que tenían que dormir en los puestos para evitar robos, soportando el frío de Toluca y acompañándose unos a otros. Había un compañerismo que hoy muchos extrañamos. “Eran otros tiempos”, dicen quienes lo vivieron. Y quedan pocos de aquellos grandes que recorrieron ese camino contigo.
Que Dios te tenga descansando en paz, abuelita… aunque, conociéndote, me cuesta imaginarte quieta. Creo y siento que sigues aquí: en cada papel picado, en cada corazón que te recuerda y en esta Feria del Alfeñique que es parte de tu historia, como tú eres parte de la suya.
Gracias por dejarnos el trabajo, la fuerza y el ejemplo. No he intentado imitarte: tu historia es irrepetible. La mía la voy construyendo con mis propios pasos, pero con los valores y la dignidad que aprendí de ti.
En Corazón de Alfeñique eres y serás nuestra dulce Victoria. Porque hay cosas de la historia que no se borran ni nadie puede cambiar. Con tus aciertos, tus virtudes y tu carácter, serás siempre una mujer grande y un orgullo para esta familia.
Te mando un abrazo al cielo. Ojalá te sientas orgullosa de lo que seguimos construyendo. Aquí te recordamos, aquí te honramos y aquí te llevamos, por siempre y para siempre, en el corazón. 🤍
Con amor y orgullo, tu nieta, Ara López.