24/02/2026
La historia de la familia Cantalapiedra es la de tres generaciones unidas por la misma pasión: la vid.
Sus raíces en la viticultura se remontan a 1949, cuando su abuelo Heliodoro, con tan solo 15 años, plantó su propio majuelo, que cultivaría junto a los viñedos familiares. Desde entonces, la tradición vitivinícola ha pasado de generación en generación.
Tras más de medio siglo ligado al campo y 35 años como viticultor, Isaac Cantalapiedra decidió dar un paso más y fundar en 2014 su propia bodega junto a su hijo Manuel, enólogo del proyecto. Así nace un proyecto familiar que une abuelo, padre e hijo en torno a una misma filosofía: respeto por la tierra, la variedad y el origen.
La bodega se ubica en La Seca, considerada cuna de la Verdejo y uno de los municipios más emblemáticos de la denominación. La familia posee alrededor de 21 hectáreas de viñedo distribuidas en distintas parcelas del término municipal, aunque actualmente elaboran sus vinos con 7 de esas hectáreas, con el objetivo de ir aumentando progresivamente el porcentaje de elaboración propia.
El proyecto se fundamenta en el cultivo ecológico y en una elaboración que busca expresar con fidelidad el carácter del terruño y la autenticidad de la variedad Verdejo, manteniendo viva una tradición familiar que comenzó hace más de 75 años.