16/10/2026
Hay cosas que no se pueden acelerar y quizá por eso merecen tanto la pena.
Cada tres o cuatro días volvemos a nuestras barricas de vino blanco.
Abrimos, removemos las lías y dejamos que vuelvan a encontrarse con el vino.
Es el bâtonnage, una técnica que repetiremos durante aproximadamente seis meses para aportar textura, volumen y complejidad.
Una parte de nuestro blanco evoluciona en barrica, donde realiza la fermentación maloláctica y otra permanece en depósito.
Y mientras tanto, nosotros seguimos ahí, bservando, probando, acompañando.
Porque el vino también se hace en esos pequeños gestos que casi nadie ve, en el tiempo que le dedicamos, en las decisiones que tomamos y, sobre todo, en las que decidimos no tomar.
En Edra no queremos que el vino se parezca a lo que imaginamos, queremos que termine pareciéndose al lugar del que nace.
A este pequeño rincón del Prepirineo aragonés, en el Reino de los Mallos, donde cada añada nos recuerda que la naturaleza tiene sus propios tiempos.
Y que nuestro trabajo consiste en saber respetarlos.
🍷🌿