19/10/2026
💖🇮🇹Hay lugares que guardan la memoria del mundo, y otros que custodian los momentos más dulces de nuestra infancia. Para mí, Caterina Maspes, el Castello di Rapallo es ese rincón donde la historia de Italia se abraza con el recuerdo de mi padre.
Cuando era pequeña, con esa ternura infinita y esa complicidad que solo un padre sabe dar, me decía que el día que yo viajara a Italia a conocer sus raíces y me parara frente a esa fortaleza en el mar, ese castillo sería, simbólicamente, su regalo para mí. Era su forma, hermosa y poética, de decirme cuánto me amaba y cuánto deseaba que sintiera mía la tierra de donde venía.
Aquella imponente fortaleza del siglo XVI, alzada sobre las olas de Liguria para defender al pueblo de los piratas sarracenos tras el saqueo de Dragut en 1549, resistió tempestades, sirvió de prisión y hoy es un orgulloso Monumento Nacional lleno de arte y cultura.
Pero para la niña que fui, y para la mujer que hoy regresa a mirarlo, ese castillo es mucho más que piedra y sal: es la promesa de mi papá hecha realidad.
En este mosaico, que hoy forma parte de nuestra historia, hay dos personas que nos simbolizan: él y yo, abrazados, contemplando ese gigante de piedra que hoy siento tan mío como él soñó. Cada vez que vuelvo a Italia y me planto frente al mar de Rapallo, su silueta me devuelve su voz, su sonrisa y su presencia. Siento que ese castillo guarda su memoria intacta.
Por eso, esta fortaleza no es solo un monumento italiano: es el latido y la identidad de Emporio Terzolo. Es el símbolo del orgullo por nuestras raíces, del amor de un padre que trasciende el tiempo y de una promesa de infancia que me acompaña en cada paso. Hoy, más que nunca, es nuestro puente eterno. 🇮🇹❤️📜🎨