31/07/2026
Esta imagen corresponde a una obra de Hieronymus Bosch (El Bosco), o de su taller, y refleja el universo simbólico y enigmático que hizo célebre al artista. En la escena, un grupo de personas comparte una comida mientras, sobre ellas, una figura hibrida y oscura -mitad mujer, mitad ave- sobrevuela la mesa. El personaje sostiene un hilo del que cuelga un fruto, un
recurso que sugiere la tentación, el engaño o la
fragilidad de los placeres terrenales.
Como ocurre en muchas obras de El Bosco, nada parece estar alli por casualidad. Los alimentos, los animales, las expresiones de los comensales y la extraña criatura funcionan como símbolos que invitan a reflexionar sobre los excesos, la vanidad, la gula y las debilidades humanas. En lugar de ofrecer una historia evidente, la pintura propone un enigma que cada espectador interpreta de manera diferente.
Es precisamente esa mezcla de fantasía, humor oscuro y critica moral lo que hace que las obras de El Bosco sigan fascinando más de quinientos años después.
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♣️ Quizá el mayor exceso no sea la gula ni la vanidad, sino vivir distraídos de aquello que realmente importa. Como sugiere Borges, la verdadera pérdida no es caer en las debilidades humanas, sino atravesar la vida sin haber encontrado la alegría, la conciencia y el sentido.
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"Te advierto, quien quiera que fueres, ¡Oh! Tú que deseas sondear los arcanos de la Naturaleza, que si no hallas dentro de ti mismo, aquello que buscas, tampoco podrás hallarlo fuera. Si tú ignoras las excelencias de tu propia casa, ¿Cómo pretendes encontrar otras excelencias? En ti se halla oculto el tesoro de los tesoros. ¡Oh! Hombre, conócete a ti mismo y conocerás al Universo y a los Dioses."