Los 80's y 90's De vuelta

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HISTORIAS DEL ROCK - SPANDAU BALLET
18/05/2026

HISTORIAS DEL ROCK - SPANDAU BALLET

CINE Y SERIES - EL AUTO FANTASTICO ( 1982 )Si bien existen fórmulas de éxito que rigen muchas de las ficciones más exito...
18/05/2026

CINE Y SERIES - EL AUTO FANTASTICO ( 1982 )

Si bien existen fórmulas de éxito que rigen muchas de las ficciones más exitosas, en la pantalla chica también hay espacio para la sorpresa y el delirio. Así se puede explicar el inédito suceso de El auto fantástico, una de las series más populares de la década del 80, que mostraba las aventuras de un policía al que le habían reconstruido el rostro y un automóvil de última generación que podía hablar. A pesar de que pocos confiaban en que una trama así pudiese ser viable, se convirtió en un fenómeno televisivo sin fronteras con episodios que aún hoy muestran su vigencia.
Un creador sin prejuicios
El hombre detrás de El auto fantástico fue Glen Larson, uno de los más prolíficos y exitosos nombres de la televisión estadounidense en aquellos años. Este productor y guionista creó productos como Magnum, con Tom Selleck, y la versión original de la serie espacial Battlestar Galactica, siempre con gran audiencia pero sin contar nunca con el favor de los críticos ni el de los jurados de los premios.
"Me da orgullo haber sabido cómo sintonizar con lo que querían ver los televidentes y, a partir de ahí, crear historias y productos de alta calidad y de manera consistente. Creo que lo logré con trabajo, no fue ni un golpe de suerte ni una golondrina de verano", reveló algunos años antes de morir.
Y es que este verdadero creativo es responsable de algunos de los títulos más populares de la década del 70 y el 80 gracias a un método que consideraba infalible: estudiar la estructura de las grandes obras de teatro universales y las grandes películas y siempre unir tramas con mucha acción, gran despliegue visual en pantalla y gags de humor.
Larson había nacido en 1937 y siendo joven ya sabía que quería ser guionista pero casi por accidente cruzó con la música y terminó formando un quintento folk con el que sonó en las radios de los Estados Unidos con temas compuestos por él, un oficio que mantendría hasta el final de su vida.
Pero cuando la fama del conjunto comenzó a decaer, volvió a su primer amor y escribió un guion que fue comprado de inmediato por los productores de El fugitivo. Así comenzó una carrera en la que su búsqueda de lo popular siempre estuvo por encima de la calidad o el prestigio, lo que le valió el rechazo de parte de la industria, que nunca lo terminó de aceptar: "Nunca busqué la aprobación de nadie más que el público. Siempre fui optimista y nada logra ponerme triste porque sé que he logrado hacer programas que el público parece haber disfrutado, y disfrutado mucho".
Uno de esos éxitos fue Las aventuras de B.J., la historia de un camionero y un chimpancé que tenía como mascota, con quien recorría las rutas de los Estados Unidos viviendo aventuras que duraban un capítulo y siempre involucraban a una joven mujer que caía rendida a sus pies. En uno de los episodios, B.J. enfrentó a un patrullero policial al que se le había sumado elementos tecnológicos que lo volvían más veloz e inteligente.

La trama le había gustado tanto a Larson que decidió unir esa idea con una de sus historias favoritas, El llanero solitario. "No es difícil darse cuenta que estamos hablando aquí de, esencialmente, la misma trama: un hombre que cruza caminos y fronteras yendo de pueblo en pueblo manteniendo la ley y el orden, con un auto que es un poco su fiel corcel", reconocería años más tarde.

Una apuesta fuerte
Apertura original de El auto fantástico
La historia de El auto fantástico, sin embargo, es un poco más compleja que la del western: Michael Long era un honesto policía de delitos informáticos que, en una misión secreta, es traicionado por alguien de su equipo y termina con un disparo en el rostro, agonizando en una ruta junto a su auto. Es allí que es rescatado por una organización secreta llamada FLAG, liderada por Wilton Knight, que le reconstruye la cara y le da una nueva identidad.
Además de rebautizarlo como Michael Knight (David Hasselhoff), instala tecnología de última generación en su auto y lo transforma en KITT, el vehículo más avanzado del mundo. La nueva misión del protagonista será descubrir quién lo traicionó y combatir el crimen ahora como miembro de la Fundación para la Ley y el Gobierno, recorriendo las calles con su increíble compañero cibernético.
En los ojos de Larson, El auto fantástico tenía todos los condimentos para ser un éxito, con una historia fresca y diferente que atraería a grandes y chicos. Pero pocos veían ese potencial: los ejecutivos de televisión se reían de la premisa de un galán que dialogara con su vehículo y recordaban Mi madre es un auto, una comedia fallida de la década del 60 que durante años fue considerada la peor de la historia.
Sin embargo, su creador estaba convencido de que tenía un éxito en las manos y logró convencer al canal NBC de que lo aceptara, prometiéndole que lograría mantener bajo el presupuesto y reduciendo su propio salario a cambio de tener el 50 por ciento de las ganancias por derechos de juguetes y otros productos. Era una apuesta fuerte, pues sería Larson el que más sufriría con un fracaso, pero la cadena de televisión aceptó.
El auto que habla
KITT, el auto que se convirtió en todo un símbolo de los 80
Confirmada la serie, la primera tarea importante era contar un vehículo que fuera distintivo y atractivo pero que no costara mucho dinero. En un comienzo se lo llamó T.A.T.T. (la sigla de Trans Am Two Thousand, un supuesto modelo del auto) pero terminó siendo K.I.T.T. (por Industrias Knight 2000, ya que su creador era Wilton Knight).
Uno de los primeros obstáculos que tuvo la serie era cómo mantener su bajo presupuesto con tantas escenas riesgosas que involucraban al auto. No era posible tener un único vehículo, ya que los requerimientos variaban si iba a saltar, tener alta velocidad o estar fuera del asfalto. A lo largo de sus cuatro temporadas El auto fantástico destruyó 25 vehículos, entre 4 y 9 anuales, así que era simplemente imposible comprarlos, había que encontrar una solución alternativa.
A Larson se le ocurrió entonces cerrar un acuerdo con General Motors para promocionar el modelo deportivo del Pontiac Firebird, volviéndolo popular y mostrando toda su comodidad y robustez. La compañía, a cambio, le vendía cada vehículo por un dólar. El equipo de arte de la serie hacía el resto, modificando su frente y el tablero interno siguiendo indicaciones del diseñador Michael Scheffer.
Para la trompa de K.I.T.T., que debía ser diferente y transmitir la sensación de un producto futurista, los diseñadores se inspiraron en la estética de la serie Battlestar Galactica y la película 2001: Odisea del espacio. La línea de luces rojas eran las mismas que los Cylons de la saga espacial y la voz se parecía a la de HAL 9000.
Listo el vehículo, era necesario encontrar su voz. Tras algunos castings, se eligió al actor William Daniels quien confiaba en el proyecto hasta que leyó el guion: la idea original era ser una suerte de robot sin sentimientos y totalmente automatizado. "¡El trabajo de un actor no es ser una máquina! ¡Renuncio!", dijo en el primer día de trabajo. Como no tenían reemplazo, los productores aceptaron que modificara la personalidad del auto. Y fue un verdadero acierto.
El carácter cercano y por momentos ácido que le impuso Daniels a K.I.T.T. se volvió uno de los sellos del programa y le permitió que su vínculo con su conductor sea más fluido e interesante. El actor tomó una segunda decisión polémica que demostró ser muy acertada: pidió no estar en los créditos, lo que hizo que pocos supieran que él estaba involucrado y ayudaba a que los más chicos creyeran que el auto era real.
Un rostro para Michael Knight
El auto fantástico: Michael Knight dialoga por primera vez con KITT
La última pieza del rompecabezas era encontrar al Michael Knight perfecto, alguien con el suficiente carisma y talento como para estar mucho tiempo en pantalla... hablando con un auto. El elegido fue David Hasselhoff , un joven actor que venía de ser parte del elenco de la exitosa telenovela The Young and the Restless, en la que se puso en la piel del doctor Snapper Foster, en un rol que lo había convertido en una suerte de galán pero sin prestigio ni posibilidades de protagonizar.
Sin embargo los ejecutivos de NBC sí habían notado su potencial y cuando Larson les llevó la idea de El auto fantástico, ellos impusieron al protagonista, que sin dudas fue una gran elección. El rol no sólo le dio la chance al intérprete de mostrar sus habilidades sino que lo volvió una cara reconocible para varias generaciones, algo que se confirmaría cuando años después llegara a las playas de Baywatch.
El toque final para el éxito de la serie fue su canción original compuesta por Stu Phillips y el mismo Larson, que se volvió una de las más icónicas de la historia televisión. Aunque es futurista e inspira misterio y acción, el tema está inspirado en "Marche Et Cortège De Bacchus", una composición francesa del siglo XVII escrita por Léo Delibes.
Con un elenco en su mayoría masculino y blanco, la diversidad en pantalla y la representación de minorías nunca le interesó a Larson, lo que haría imposible estrenar hoy una serie así. Sin embargo, en los inicios de los 80 no existían aún conciencia de estas problemáticas.
Un éxito millonario
Hasselhoff vivió un romance en la ficción con quien era su novia en la vida real, la actriz Catherine Hickland
Hasselhoff vivió un romance en la ficción con quien era su novia en la vida real, la actriz Catherine Hickland
Archivo
El clima en las grabaciones siempre fue bueno y cada episodio implicaba algún desafío o reto para el equipo de producción y de efectos especiales. Y es que una de las características de El auto fantástico es que, a pesar de la inverosimilitud de la trama, buscaba realismo en pantalla y los televidentes más chicos terminaban convencidos de que lo veían era real.
Aunque el público no lo sospechaba, en cada episodio aparecían dos o tres K.I.T.T. diferentes, ya que se usaba uno para las tomas en la calle o la ruta, otro para las escenas en su interior y uno o dos "dobles de riesgo" de acuerdo a lo que requiriera la aventura de esa semana. Y para los momentos en los que el vehículo se manejaba solo, había una suerte de cabina escondida en el asiento delantero en donde se ubicaba un conductor.
La química entre Hasselhoff y la voz de Daniels terminó siendo una de las claves del éxito de la serie, aunque nunca compartieron ni pantalla ni espacio de trabajo: las líneas de K.I.T.T. se grababan en una hora semanal de estudio de sonido y luego el protagonista de Baywatch actuaba a partir de ese audio. De hecho, las únicas ocasiones en las que era posible verlos a ambos juntos eran en las fiestas de fin de año de la productora.
A pesar de la resistencia inicial de algunos ejecutivos televisivos, el auto fantástico fue un éxito en rating instantáneo y un furor entre los niños de la primera mitad de la década del 80. Además de darle su primer éxito a Hasselhoff, significó la licencia de miles de juguetes, prendas de vestir infantiles y útiles escolares, el área en el que Larson había negociado el 50 por ciento de las regalías. Se calcula que sólo en el primer año ganó 100 millones de dólares por este concepto.
"El auto fantástico no fue un programa de televisión: fue un fenómeno. Me animo a decir que fue más grande que Baywatch en su época dorada. Supongo que atrajo la idea de salvar vidas en un contexto en el que las series eran policiales y de delincuentes pero enfocadas en eliminar vidas. Esta historia muestra cómo un hombre realmente puede hacer la diferencia frente al delito", reflexionó el protagonista años después.
Larson descubrió pronto que la manera de atraer a la audiencia femenina era mostrar el lado más sensual de Hasselhoff, quien pronto se volvió uno de los solteros más codiciados de los Estados Unidos. Pero todo cambió cuando se enamoró de la modelo y actriz Catherine Hickland. Al hacerse público el romance, el productor televisivo también supo cómo sacarle provecho a la situación: la incluyó como una estrella invitada en una trama en donde también enamora al protagonista y hasta se casa.
El auto fantástico: KITT y KARR se enfrentan
Con el paso de las temporadas aparecieron algunos antagonistas, como K.A.R.R. (Knight Automated Roving Robot), una suerte de doble de K.I.T.T. pero malvado. Su voz original era de Peter Cullen, quien algunos años después volvería a transformarse en un vehículo, esta vez en el camión Optimus Prime de la serie animada Transformers. También hubo un cruce de éxitos televisivos en un episodio de Blanco y Negro en el que Gary Coleman visita el set de El auto fantástico e interactúa con K.I.T.T. y Michael.
"Algo increíble de El auto fantástico fue cómo todo el equipo siempre se llevó bien, tanto delante como detrás de cámara. Cuando una serie es un éxito, y más en los 80, es común escuchar historias de dramas en los camarines pero aquí sólo hay historias de confraternidad y del buen humor que siempre tuvo David Hasselhoff, que al ser la cabeza del elenco irradiaba su buena onda en el resto", reveló el escritor Joe Huth en su libro Knight Rider: 30 Years of One Crusader and His Talking Car.
Sin embargo, sí es cierto es que Hasselhoff se enfrentó muchas veces a Larson y NBC por la cantidad de escenas violentas, ya que creía que era importante tener momentos más humanos y en donde pudiese demostrar que además de apuesto era buen actor: "El canal quería que explotara algo en cada episodio y David quería darle más humanidad a su personaje. Entonces en la tercera temporada, por ejemplo, apareció el personaje de la mujer de Michael antes de su accidente y cambio de identidad, lo que hizo que sumara dramatismo pero era evidente que no tenía nada que ver con el corazón de la serie, que eran choques, saltos, persecuciones de autos y todo eso", completó Huth.
La serie que miró al futuro
Apertura del reboot de El auto fantástico, de 2008
Los elevados costos de producción y la falta de nuevas ideas en los guiones hicieron que NBC cancelara la serie después de la cuarta temporada pero ya con los ojos puestos en sus repeticiones, que comenzaron en los canales de cable de los Estados Unidos en 1986, acrecentando aún más el éxito. Como los episodios duraban originalmente una hora y muchas señales necesitaban sólo 20 minutos, para poner publicidad y hacer que el segmento dure media hora, en ocasiones las historias eran radicalmente transformadas y perdían sentido. Pero el rating se mantenía firme.
Alentados por un fenómeno que parecía no detenerse, Larson logró desprenderse de NBC y filmó tres películas con el elenco original para ser comercializadas directamente en VHS y cedió los derechos para varios videojuegos para consolas hogareñas.
A pesar de que es inevitable sentir algo hoy de incomodidad frente a algunos aspectos sexistas y violentos de los episodios, su estética y espíritu kitsch sin dudas reflejan los primeros años de la década del 80 y la pasión por lo popular de Larson. Sin embargo, también llama la atención cómo la tecnología de K.I.T.T. se asemeja a la de los vehículos autónomos actuales.
La icónica barra de luces rojas de K.I.T.T. era, en la ficción, "los ojos electrónicos" del auto, de manera muy similar a como se entienden hoy los sensores de modelos avanzados y que, como en la ficción de la década del 80, manejan sin conductor. ¿Quién diría que una serie así se volvería profética del futuro?
El recuerdo de El auto fantástico sigue tan vivo en varias generaciones que hubo varios intentos por resucitarlo, ninguno con éxito. En 1997 Team Knight Rider mostró a una flota de autos como K.I.T.T. combatiendo el crimen, y Knight Rider, de 2008, era una continuación de la historia original pero ninguno duró más de una temporada. Quizá el secreto estuviera en la rara alquimia de la serie original, problemática e insólita pero también con un gran carisma e ingenuidad, que no puede repetirse.

CINE Y SERIES - GREMLINS 1 ( 1984 )“Gremlins” es un enfrentamiento entre la visión navideña de Norman Rockwell y la visi...
18/05/2026

CINE Y SERIES - GREMLINS 1 ( 1984 )

“Gremlins” es un enfrentamiento entre la visión navideña de Norman Rockwell y la visión hollywoodense de los monos chupasangre de la isla del vudú. Es divertida. Por un lado, tenemos un idílico pueblito estadounidense, con Burger Kings y tiendas Sears agrupadas alegremente alrededor de la plaza, y por otro, una plaga de criaturas despreciables que se comportan como una banda de roedores de la pandilla de motociclistas de Marlon Brando en “El salvaje”.
Toda la película es una sutil serie de parodias, inspiradas en escenas cinematográficas tan básicas que se han quedado grabadas en nuestro subconsciente. La escena inicial, por ejemplo, muestra una visita a la típica Tiendita Misteriosa de Chinatown, donde, como todos sabemos, las reglas del universo visible dejan de existir y la magia se convierte en realidad. Más adelante, después de que el padre de un niño le compre un simpático gremlin en Chinatown, tenemos una nueva versión de la clásica escena del cachorro para Navidad. También aparecen personajes cinematográficos tan comunes como el Inventor Chiflado, el Sheriff Fanfarrón, el Niño Perfecto, la Novia Guapa y, por supuesto, el Viejo Malhumorado.
La primera mitad de la película es la mejor. Es entonces cuando conocemos a los pequeños gremlins, que son increíblemente adorables y parecen una mezcla entre un pequinés, Yoda de " El Imperio Contraataca ", los Ewoks de " El Retorno del Jedi " y gatitos. Tienen ojos enormes, son cariñosos y amigables, y serían mascotas ideales si no fuera porque odian la luz brillante, no se les debe permitir mojarse y nunca se les debe dar de comer después de medianoche. Bueno, claro, siempre es después de medianoche; esa es la pista de que esto no es una copia de " ET, el extraterrestre ", sino que proviene de una tradición más antigua, el cuento de hadas o la historia mágica. Y en la segunda mitad de la película, después de que los gremlins se han mojado, han comido después de medianoche, etc., se convierten en criaturas verdaderamente odiosas que se parecen al monstruo de " Alien ".
La película explota todos los trucos del género de monstruos. Hay escenas donde los monstruos aparecen de repente en primer plano, otras donde nos acechan en segundo plano, y otras donde irrumpen en escena y asustan a todo el mundo. La película en sí se torna desagradable, especialmente en una escena donde un monstruo es arrojado a un horno microondas, y en otra donde una adolescente con los ojos muy abiertos ( Phoebe Cates ) explica por qué odia la Navidad. Su historia sigue la tradición de los chistes macabros de los años 50, y en cuanto a la escena del microondas, tuve la sensación de que pronto leeríamos en los periódicos historias de niños que regresarían a casa e intentarían lo mismo con el gato de la familia.
“Gremlins” fue aclamada como otra “ET”. No lo es. Pertenece a una tradición diferente. Desde la perspectiva de la crítica cinematográfica seria, es una reflexión sobre los mitos presentes en el cine: la Navidad, las familias, los monstruos, las tiendas, las películas, los hombres del s**o. Desde la perspectiva del público general, es una película de serie B sofisticada e ingeniosa, en la que los monstruos devoran no solo al pueblo indefenso, sino décadas de clichés indefensos. Pero no vayas si aún crees en Papá Noel.

CINE Y SERIES - GHOSTBUSTERS ( 1984 )“Los Cazafantasmas” es un choque frontal entre dos enfoques cómicos que rara vez ha...
18/05/2026

CINE Y SERIES - GHOSTBUSTERS ( 1984 )

“Los Cazafantasmas” es un choque frontal entre dos enfoques cómicos que rara vez han funcionado bien juntos. Esta vez, sí. Es una superproducción de efectos especiales y una película de diálogos ingeniosos, donde todos hablan entre sí como estudiantes de posgrado brillantes que están al tanto de la broma. En las escenas culminantes de la película, un terremoto psíquico apocalíptico sacude Manhattan, y los expertos hablan como Bob y Ray.
Esta película es una excepción a la regla general de que los grandes efectos especiales pueden arruinar una comedia. Los efectos especiales requieren un trabajo minucioso y detallado. La comedia requiere espontaneidad e improvisación; o al menos así debería sentirse, sin importar cuánto trabajo se haya invertido en ella. En películas como "1941" de Steven Spielberg, la impresionante magnitud de los efectos especiales eclipsó todo lo demás; no podíamos reírnos porque estábamos conteniendo la respiración. Esta vez no.
“Los Cazafantasmas” tiene muchos efectos especiales geniales, algunos asombrosos, otros simplemente rápidos y sin importancia, como cuando un monstruo de baba verde transparente engulle un puñado de perritos calientes. Sin importar qué efectos se utilicen, están al servicio de los actores; en lugar de dar la sensación de que los personajes han sido cuidadosamente colocados frente a los efectos especiales, sentimos que improvisan la aventura sobre la marcha.
La película está protagonizada por Bill Murray , Dan Aykroyd y Harold Ramis , tres veteranos de la tradición de Second City, National Lampoon y Saturday Night Live. Son graciosos, pero no temen demostrar su ingenio e inteligencia; sus diálogos dan un toque original a los clichés estadounidenses y utilizan la ironía, la sutileza, las bromas internas, un cinismo mordaz y una alegre extravagancia. Pocas veces una película tan costosa ha ofrecido tantas frases memorables.
La trama, por llamarla de alguna manera, gira en torno a una epidemia de informes de fenómenos paranormales en Manhattan. Murray, Ramis y Aykroyd, parapsicólogos expulsados ​​de la universidad cuyos experimentos han sido desenmascarados como un completo despilfarro, crean una compañía llamada Cazafantasmas y se ofrecen a acudir al rescate como una versión sobrenatural del agente de Orkin. El negocio va mal hasta que Sigourney Weaver se da cuenta de que los huevos en su cocina se fríen solos. Su vecino, Rick Moranis , descubre monstruos terroríficos en los pasillos del edificio. Ambos viven, aparentemente, en un edificio que sirve de portal al más allá. Los Cazafantasmas acuden al rescate, armados con mochilas propulsadas por energía nuclear. Se habla mucho de detalles arcanos de la tradición psíquica (la mayoría de los cuales los Cazafantasmas inventan sobre la marcha), y luego se produce un enfrentamiento épico entre el bien y el mal, durante el cual Manhattan se ve amenazada por un monstruo de veinte pisos de altura, del que no puedo decir ni una palabra más sin arruinar el mejor momento visual de la película.
“Los Cazafantasmas” es una de esas raras películas donde la visión cómica original, frágil y entrañable, ha sobrevivido a una producción multimillonaria. No es una reivindicación total de las comedias de gran presupuesto, ya que, por regla general, cuanto más se gasta, menos risas se obtienen. Pero utiliza su dinero con inteligencia, y cuando ese, ejem, monstruo recorre una avenida de Manhattan y trepa por la fachada de un rascacielos… nos alegramos de que hayan invertido en los efectos especiales porque provoca una de las carcajadas más grandes en mucho tiempo.

CINE Y SERIES - ARMAGEDDON ( 1998 )Sabe el lector veterano que hay varios directores, digamos populares, que no cuentan ...
18/05/2026

CINE Y SERIES - ARMAGEDDON ( 1998 )

Sabe el lector veterano que hay varios directores, digamos populares, que no cuentan con mis simpatías hacia su cine. Michael Bay es uno de ellos, un iluminado que posee varias películas dignas de la etiqueta de terrorismo cinematográfico, aún dentro de los márgenes en los que se suele situar su cine, los de la evasión. Muy poco dotado para la tensión, o para reflejar el drama que toda buena cinta de acción posee, es un director que suele confundir espectáculo con aparatosidad, tomando el exceso como firma. Proveniente del mundo del videoclip —como muchos otros realizadores— sus giros de cámara de 360 grados, marca de la casa, causan el más profundo de los rechazos, o apasionan a muchos consumidores de palomitas sólo interesados en desconectar el cerebro durante dos horas.
De su filmografía me quedo sólo con dos películas —el resto me parecen totalmente prescindibles, sobre todo su saga robótica—, 'La roca' ('The Rock', 1996), que a pesar de poseer una de las peores persecuciones jamás vistas, creo que tiene más aciertos que fallos, y también a Sean Connery con un carisma arrollador que hace que no nos planteemos demasiadas cosas; y 'Armageddon' (id, 1998) que multiplicaba por mil lo que Bay nos había ofrecido hasta ese momento. Si bien es cierto que analizando minuciosamente, y tampoco tanto, el film podríamos sacarle bastantes defectos, la delirante premisa es servida con tanta desvergüenza que es en esta película donde el estilo Bay encuentra su sentido. El exceso como disfrute rompiendo todas las reglas habidas y por haber en un sentido completamente distinto al que solía proclamar continuamente Fritz Lang. Exacto, acabo de nombrar a Lang en un post sobre Michael Bay.
Un meteorito avanza amenazante hacia nuestro querido planeta, ese que tratamos tan bien —ojo, hablamos de una película en la que se trata de forma muy peculiar a Greenpeace—, y sobre el cual impactará en 18 días. En la NASA idean el plan perfecto para evitar tal catástrofe que acabaría con la vida tal y como la conocemos, y no es otro que enviar dos naves al asteroide, posarse sobre él, perforarlo, introducir una bomba nuclear y hacerlo volar en dos pezados que pasarán de largo. Tal y como lo acabo de decir suena realmente estúpido, la suspensión de incredulidad debe practicarse durante toda la proyección o estaremos tan jodidos como la humanidad en la película. Para ello cuenta con un a ratos cachondo guión, obra de Jonathan Hensleigh —al igual que en la tercera aventura de John McClane, el film da comienzo con una explosión— y el hoy muy de moda J.J. Abrams, que gustó tanto a Bay que le encargó muchos de los diálogos, afortunadamente los menos ridículos.
Reciente el éxito de la magistral 'Titanic' (is, James Cameron, 1997) la historia de amor entre A.J. (Ben Affleck) y Grace Stamper (Liv Tyler) se introdujo a última hora, craso error, pues como luego demostraría en la lamentable 'Pearl Harbor' (id, 2001), Bay no está dotado para el romance, lo suyo son las explosiones. Sin duda los momentos más bochornosos de la película proceden de la historia de amor, ñoña y estúpida hasta decir basta y cuyos lamentables diálogos son obra de Scott Rosenberg, en uno de sus peores trabajos afortunadamente no acreditado. El resto hay que tomarlo como viene, y yo reconozco que me lo paso p**a, como un niño o aquellos jovencitos espectadores que en 1998 se emocionaron con la muerte de Bruce Willis para salvar al planeta. Sin duda el mejor arma del que dispone Bay, un actor admirado por muchos capaz de hacer creíble un personaje como Harry Stomper.
Y si he citado a Fritz Lang en un post sobre Michael Bay, voy a citar ahora a Howard Hawks, pues el carácter grupal de muchas de sus obras, la camaradería o compañerismo, parecen encontrarse también en 'Armageddon', salvando las distancias. Incluso los personajes femeninos de Hawks, llenos de fuerza, parecen encontrarse en el personaje de Liv Tyler en los primeros compases del film para luego difuminarse sin rastro. 'Armageddon' es puro Bay, en el buen sentido de la expresión, quien pone todo su empeño en todas y cada una de las secuencias de la película, dotando de una muy calculada intensidad los grandes momentos del film, tanto que parece que hay un gran momento cada cinco minutos. Los destrozos de los primeros pedazos de meteorito, el reclutamiento de la tripulación, la despedida antes del despegue, El DISCURSO DEL PRESIDENTE DE LOS ESTADOS UNIDOS, el despegue, la explosión de la estación espacil Mir, la vuelta a la luna, la caída de la primera nave, la resistencia del asteoride a ser destruído, el regeso de A.J. y por supuesto la detonación de la bomba, son "los momentos" en un film que pretende ser en sí mismo un momentazo.
Y así es, porque sus 151 minutos me pasan en un suspiro, y aunque algunas cosas me repatean profundamente —además de la historia de amor, ese humor tan burdo y vulgar a veces, o personajes inútiles y prescindibles, como el de Steve Buscemi— con otras disfruto a mis anchas, tal es el caso del personaje de Will Patton, otro carismático actor, o la chulería de Bay por saltarse todas las reglas de la física para así hacer posible lo imposible, y regalarnos alguna que otra set piece verdaderamente disfrutable, todos los destrozos sobre el planeta, el acercamiento de las naves al asteroide y todo lo que ocurre sobre él. También la emoción que desprenden instantes como Willis tomando el lugar de Affleck —y no la despedida posterior con su hija que es horrorosa— o la historia personal del personaje de Patton. Sí, todo sin demasiada profundidad, pero directo, sin florituras, y que dentro de sus parámetros funciona. En otras palabras 'Armageddon' es una película que sólo podía haber filmado Michael Bay, aunque desde entonces no ha sido capaz de hacer un film la mitad de entretenido que este.

17/05/2026

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