04/09/2026
Me han pasado una entrevista con Toni Segarra, un publicista muy conocido, en la que dice a unos bodegueros:
"En un restaurante te ofrecen un vino que te gusta, y dices: no, quiero probar otro.
Si la gente no quiere repetir lo que le ha gustado, es imposible construir marca, o construir recurrencia, que es lo que hace funcionar un negocio.
No solo es abrumadora la cantidad de marcas, sino que habéis construido un público esencialmente infiel. Lo habéis construido mal".
Estoy completamente de acuerdo en lo de la infidelidad, pero en lo que no estoy de acuerdo es en que esté mal.
Entiendo que a Marqués de no sé qué, o que al Castillo de no sé cuántos, que son los que tienen pasta para pagar publicistas, les joda que no estemos bebiendo siempre su mismo vino del que elaboran dos millones de botellas, pero como me dijo mi amigo Medri, que es quien me mandó la entrevista, Segarra olvida que la infidelidad es la base del negocio.
A lo que yo le respondí que si la infidelidad no fuera la base de este negocio, yo no habría podido montar Descorchify y seguiría siendo consultor, sin poder ondear mi pelazo al viento.
Soy infiel.
Tú eres infiel.
Somos infieles.
Pascual Drake.