25/02/2026
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Quien pinta se expresa. La expresión de esa expresión necesariamente pasa, en primer término, por el verbo —amo, odio, quiero morir, quiero matar, es bello, la deseo, quiero destruir—; pero se codifica en colores, líneas, formas: mensaje enviado.
Al término de la cadena, el destinatario espectador hace la operación inversa: decodifica. Para volver a caer en el sentido, tal como uno vuelve a caer sobre sus pies, traduce con sus propias palabras lo que al principio no era más que las palabras del otro convertidas en colores, volúmenes, etc.: mensaje recibido.
Una idea que me llevó mucho tiempo tragar.
Me resistía. Me obstinaba. Con firmeza, Lacan me llevaba la contra, munido de una lógica implacable. Fatalidad del sujeto de habla: todo llevaba al hombre y todos los hombres llevaban al habla, sin lo cual no existirían lo imaginario ni lo simbólico, ni la realidad que se deduce de ella. Isla desierta. ¿Hombre? Humo: no hay humo sin fuego. Fuego, hombre, Hombre, lenguaje.“